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Conejo guisado al ajillo

Ingredientes para Conejo guisado al ajillo

  • 1 conejo de 1,5 Kg ya troceado
  • 1 cabeza de ajo (8-10 dientes de ajo)
  • 200 ml. de vino blanco
  • 150 ml de aceite de oliva virgen extra
  • Un ramillete de tomillo fresco (opcional)
  • Sal y pimienta negra recién molida (al gusto)
  • Conejo para la guarnición: 4 patatas medianas

Cómo preparar conejo guisado al ajillo. En ocasiones nos encontramos con recetas de carne como esta, en los que con pocos ingredientes y una mínima preparación, conseguimos un sabor inolvidable.

El sabor del ajo está muy presente en la receta pero de una manera elegante, sin resultar excesivo. Os encante o no el ajo, es una receta que seguro incorporaréis a la lista de vuestras “preferidas”. Ya que la salsa resultante está realmente “de rechupete”.

El conejo es una carne blanca con poca grasa, adecuada para dietas bajas en calorías. Destaca por su aporte de potasio, fósforo y calcio y además es económica ya que un conejo para 6 personas (de 1,5 Kg) nos saldrá por 7-8 euros. Cuando vayamos a comprarlo debemos comprobar que sus patas son flexibles y su carne de color rosado, características que nos indican que es un ejemplar tierno y en buenas condiciones.

Para esta receta, necesitaremos tenerlo trocearlo, así que pedidle al carnicero/a que os lo corte para freír y guisar. Aunque lo compréis ya embolsado, bastará con acercarse a la sección de carnes y gustosamente os lo prepararán.

Eso sí, al tener muy poca grasa, puede resultar una carne algo seca por lo que os recomiendo siempre cocinarlo con alguna salsa o guarnición que le aporte jugosidad al plato. En el blog podéis encontrar alguna otra receta de bastante éxito como el conejo a la cerveza.

Preparación de la base del conejo al ajillo

  1. Comenzamos por aderezar el conejo con sal y pimienta, y lo dejamos reposando hasta que lo cocinemos.
  2. Pelamos los dientes de ajo, unos 8-10 suelen traer las cabezas.
  3. Para que suelten más sabor vamos a estallarlos ligeramente. Bastará con presionar sobre el diente de ajo con el cuchillo, hasta que oímos que se rompe. Reservamos.
  4. En una cazuela ancha y plana, vertemos una lámina de  aceite de oliva virgen extra y calentamos a fuego medio. En cuanto coja temperatura, añadimos los ajos y bajamos a fuego bajo (nivel 4 de 10).
  5. Queremos que los ajos se vayan tostando poco a poco, soltando todo su sabor al aceite pero sin que se arrebaten o pasen de punto.
  6. Tenemos que controlarlos y que en ningún momento lleguen a quemarse. Tras 5-6 minutos podemos retirar los dientes de ajo, que reservamos para más adelante.

Cocción del conejo y presentación final

  1. Subimos ahora el fuego y en cuanto el aceite esté caliente comenzamos a freír el conejo vuelta y vuelta. Cocinamos hasta que vemos que están bien doraditos los trozos de carne.
  2. Vertemos ahora el vino y dejamos que cueza para que se vaya evaporando el alcohol. Pasados 5 minutos se habrá formado una salsa entre el aceite, el vino y los jugos que fue soltando el conejo.
  3. Incorporamos de nuevo los dientes de ajo que teníamos reservamos y opcionalmente podemos añadir alguna hierba fresca aromática. Yo le he añadido un pequeño ramillete de tomillo fresco, que le queda perfecto a los guisos de conejo.
  4. Tapamos y cocinamos a fuego medio durante 20 minutos. En ese tiempo la salsa se irá espesando y adquiriendo una textura ligeramente cremosa. A mitad de cocción podemos darle la vuelta a alguna pieza de carne que sobresalga de la salsa.

No dejéis de disfrutar de las fantásticas recetas de conejo que tenemos en el blog. Podéis ver todas las fotos del paso a paso de la receta de conejo al ajillo en este álbum.

Consejos para un conejo al ajillo de rechupete

  • La guarnición sugerida para acompañar este plato puede ser una simple ensalada mixta, patatas, arroz blanco, un puré de verdura y patata, etc.
  • En la cocina española el ajo es omnipresente, hasta tal punto que se ha dicho que es un embajador de nuestra gastronomía en el mundo.
  • Además de aportar sabor a nuestras recetas, es un alimento con cualidades saludables. Si no lo usáis porque os repite mucho sabed que para evitarlo basta con abrir el diente de ajo con un corte y extraer el germen de su interior sin mayor dificultad.
  • Cuando vayáis a comprarlos escoged ajos bien secos exteriormente, con las cabezas firmes, compactas y sin brotes verdes. Una vez en casa, conservadlos en lugares frescos, secos y con ventilación.
  • Las patatas al microondas que hemos preparado ya varias veces en el blog le van también como anillo al dedo. Servimos calentito en la mesa y a disfrutar de este auténtico “platazo”

Articulo tomado del sitio web www.recetasderechupete.com

Albóndigas de Carne de Res con Queso y Hogao

Preparación:

En un recipiente, mezcla la carne de res molida, el huevo, la miga de pan, la cebolla y el perejil, amasa hasta obtener una buena consistencia para armar las bolitas, sazona con sal y pimienta a tu gusto. Al terminar de armar las bolitas, cúbrelas con papel plástico y refrigéralas.

Para el Hogao:

En una sartén caliente con un poco de aceite, dora la cebolla hasta que ablande y añade los cubos de tomate y la pasta de tomate, sazona con sal y pimienta por 10 minutos.

Mientras tanto dora las albóndigas en una sartén con poco aceite hasta que tenga ¾ de la cocción, luego incorpóralas en el hogao por 5 minutos más para que termine su cocción.

Al momento de servir, añade el queso rallado y disfruta de esta receta.

Pechugas de pollo enrolladas en guaacamole

 

Para esta original receta, prepara el guacamole triturando dos aguacates maduros y añadiendo el zumo de medio limón, 10 gr de ciilantro, 1 tomate cortado en cuadritos, 1/2 chile verde finamente picado y un poco de sal. Extiende la pechuga de pollo, añade 2 cucharadas soperas de guaacamole y enrolla, cerrando con un palillo de dientes. Pásalo por huevo batido y pan rallado y hazlo en una sartén con mantequilla durante unos 10-15 minutos.

Consejos sobre el pollo

Algunos consejos
El frío es fundamental para evitar riesgos alimentarios. Por tanto, el pollo que se compra tiene que estar frío al tacto.
En casa, hay que refrigerar el pollo a unos 4ºC durante un máximo de dos días.
Si se congela durante más de dos meses, debe envasarse con materiales herméticos que impidan la entrada de aire en la superficie y evitar así zonas quemadas, que se detectan por un cambio de color.

No es recomendable lavar la carne cruda antes de cocerla porque las bacterias se pueden propagar a otros alimentos, utensilios y superficies. Lavar con agua el pollo no las destruye.
El líquido que se forma cuando el pollo está envasado no es sangre sino, en buena parte, agua que absorbe el pollo durante el proceso de enfriamiento. Solo una pequeña cantidad de sangre queda en el tejido muscular tras el sacrificio.
Si se adquiere pollo asado o listo para consumir, deberá comprobarse que está caliente en el momento de la compra y no sobrepasar las dos horas hasta el consumo. Si se prevé superar este tiempo, debe cortarse en trozos y refrigerarse en recipientes poco profundos.
El color de la piel es, en la mayoría de los casos, el resultado del alimento que ha consumido el animal, no una indicación del valor nutritivo, sabor o contenido en grasas.
Principales patógenos en pollos

Salmonella enteritidis. Se puede localizar en el tracto intestinal del ganado, aves de corral y otros animales de agua caliente. Esta variante es solo una de las casi 2.000 especies de la bacteria y se asocia a menudo con aves de corral y huevos.
Staphylococcus aureus. Las personas pueden transmitirlo a través de las manos.
Campylobacter jejuni. Es una de las causas más comunes de la enfermedad diarreica en las personas. Prevenir la contaminación cruzada y el uso de métodos adecuados de cocción reduce la infección.
Listeria monocytogenes. Se destruye a través de la cocción, pero un producto cocinado también puede contaminarse por una mala higiene personal.

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